La transición al despertar

Mujer en la cama

Está despertando el paisaje

entre las partes desencajadas

como un vivo y verdadero reto,

como una esencia de bala,

que no cansa de acercarse

al jardín de su destrozo.

 

Se levanta un paraje

entre las rimas y las frases,

como un ojo que escapa,

se esparce

y se adentra en el subsuelo.

 

Entonces mira y ve

con su pupila de telescopio

lo que hay detrás de todo:

que el viento lo mueve sólo

un hombre con su anhelo.

 

Suspira y caen de una

las hojas del otoño.

Los amores marchitados

los barre el tiempo y la escoba,

y llegarán las amapolas

en rachas de risa y fé.

 

Como una suerte de sastre

recompone los retales con abrazos,

símil a lo que debiera ser,

con todo el anhelo del hombre,

con todo ese poder.

 

Desde el palco del espacio

se agitan las gaviotas

como un niño loco,

como una chica tonta.

Con una danza alegre

vuelve el paisaje a florecer.

 

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