Spotify: un negocio sólo para algunos

Daniel Ek Spotify

Corría el año 2008. En plena decadencia de redes sociales centradas en la música como MySpace, que durante los primeros años del siglo XXI se convirtió en la gran plataforma para escuchar música en la Red, y con otros sistemas de intercambio de archivos vía P2P como Napster sepultados por las demandas judiciales, los suecos Daniel Ek y Martin Lorentzon ponían en marcha Spotify. La premisa era tan sencilla como ambiciosa: poner al alcance de los melómanos del mundo un servicio 100% legal de música en streaming, en el que tanto las bandas pequeñas y medianas como las grandes compañías discográficas pudieran repartirse el -hasta entonces casi incontrolable- pastel de la música en Internet. Para algunos, el futuro acababa de llegar en forma de icono verde.

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